Tengo que reconocer que al bajar el software de iTunes hasta me llegaron a dar ganas de comprar música por internet. Todo parece tan fácil, tan limpio, que uno hasta se podría sentir haciendo un bien por recompensar a los artistas que tanto se lo merecen. Es que parece que todo funciona bien con iTunes: según Mouse.cl, iTunes está vendiendo cinco veces más que Napster, lo que no deja de ser impresionante. Hasta aquí, todo bonito… sin embargo, la vida es cruel:
“Most of the money goes to the music companies,” admitted Jobs. “We would like to break even/make a little bit of money but it’s not a money maker,” he said, candidly.
O sea, iTunes simplemente no es negocio. ¿Cuál es el negocio entonces? Según Jobs, la venta de hardware como el iPod. Y para Napster y los otros que no ofrecen este tipo de productos, simplemente no hay nada (en este contexto también, cabe preguntarse qué diablos viene a hacer MTV en el escenario… probablemente, de payasos).
El artículo de The Register es brutal en su análisis de esta situación, a la vez que propone una solución bastante ingeniosa: deja a Jobs como el perrito faldero de la RIAA, tratando de perpetuar un modelo de negocio que ya no es el mismo. Lo ponen en una frase magistral:
It costs Apple real dollars to provide the hosting service that delivers that digital file to you, and to write the sophisticated software that delivers it. Meanwhile, almost all the cash is flowing back to the copyright holders. Who, when you last looked, were a dinosaur oligopoly of five record labels, desperately seeking a way to preserve their copyright cartel into a new century. They were down, and they were out: but Steve Jobs rode to their rescue.
“Una oligopolía dinosáurica de cinco sellos disqueros, buscando desesperadamente la forma de preservar su cartel del copyright hacia un nuevo siglo”. Maestro, ídolo. Jaja, la frase de la semana.
Ahora, con respecto a la solución que proponen, tiene el mérito de ser cuando menos ingeniosa: crear un impuesto para la música, de modo de generar un fondo con el que recompensar justamente a cada artista. Existen ahora los medios para regular de una forma precisa y eficiente qué es lo que le correspondería a cada cual. Sólo me queda una inquietud al respecto: quizás en países europeos, donde existen poblaciones acostumbradas a pagar altos porcentajes en impuestos esta idea pueda ser llevada a cabo, pero en países con economías más liberales (en el sentido de capitalista-recalcitrante) como EUA o Chile, y con poblaciones que reclaman por cada centavo que deban pagar sin entender que finalmente deberían ser en su propio beneficio (porque claro, con estos políticos nunca se sabe), veo mucho más difícil que una idea de esta naturaleza pueda llegar a surgir.
miércoles, 3 de enero de 2007
iTunes y la música online
Publicado por Mu.Gro.Zho en 13:43
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